Para Cecilia
No bastaran las horas
Ni los llantos
Ni las lamentaciones
De quienes proclaman el nombre
Para enarbolar unidad
En tiempos de oscuridad
No bastaran las luchas
Ni las esquirlas
Ni los laureles
Si lo que nos acomete llega
Con el sigilo más despiadado
En la hora menos propicia
Antes de que cante el gallo
En donde la espera
Es en honor a la esperanza
Del milagro prometido
Por los mesías varios
Que nos enseñaron,
Pedir entonces
Que se apiaden del castigo dado
Bastara entonces
Solo la unión como
Sanación del pecado
De la distancia que nos ha bañado
Y la vergüenza de que
tuviese que suceder esto
Para despertar del letargo
“Quien no le teme a la muerte no muere”
Esa es la promesa a la que debiésemos aferrarnos
Y espero que tras tantos años
De conversaciones sobre la revolución
Que esta última lucha sea tu retorno a la alegría
Esa que nos prometiste que volvería
Con tus canciones conscientes
Y con el orgullo de tus cantares
Tu lucha ya no será por la política
Tu grito ya no será por la proclama
Tu lucha será por la vida que te quieren quitar
Y tu grito será por la fuerza del amanecer
Ese amanecer con tu hijo, con tu esposo
Con el cariño y la mística del retorno
Tu puño alzado será la esperanza
De que no nos dejaras resignarnos
Y que nuestro auxilio es el amor
Que nos regalaste en la salud
Y en tu honra seremos entonces
Las fuerzas que te faltasen
Nuestra unidad será entonces
La consecuencia de la pasión que nos entregaste
Y el sueño de la familia que amaste.