20211203

Nos acostumbramos a la noche esperando el amanecer

¿Qué es esta noche que nos rodea? 
Después de comer sales y azúcares 
¿Qué es este silencio que nos rodea? 
tan solos en la noche que envuelve 

Anhelamos nuestros dioses y profetas 
Las primeras ruedas del amanecer 
Somos niños mirando el este 
mientras al oeste nos convertimos 
en los deudos de lo que solíamos ser

20141230

Ya no te sueño

Ni en paneles decorados de luces,
ni en la vigilia de los sueños que me nombras.

A veces, silente, miro el horizonte de sucesos,
callo, y vigilo distante las notas claras que caen
de la música que de otro tiempo será no más.

Hoy ya no sueño, he vuelto al insomnio
la amnesia, el recelo... el tiempo dirá que fue
lo que no es y que es lo que no sera
que para gesticular amenazas al destino
y sus caprichos trasnochados y pueriles
ya no queda ánimo ni latencia del mañana.

...cierro las cortinas;
tratare de que la luz no perturbe el poco sueño que me queda.

20140904

Disfonía


Del discurrir del presente
Se me antojan los soliloquios
Del hombre y su grandeza en donde
Los demonios afanados
A la muerte y a la resurrección de la
Esquizofrenia paulatina
Llaman a las fauces
Del hambre a decir
Los sonetos que callaran
A la impotencia del día aciago
Y a la dulzura de la voz que invoca
La huida de los placeres
Del alma

El sosiego ya no alzara las rutinas de los naufragios
Los ojos no llamaran al hombre
Por la satisfacción del sosiego presumido
Los últimos malabaristas
Cantaran lo que el payaso se llevó del recelo
Y en la amargura de lo no padecido

Somos horribles seres degustados en fauces
De olvido
Lo que los titanes olvidaron devorar

Que quedara entonces
Las palabras del rojo apetecido
Los villanos
Las amarguras
Los silencios
Y  toda la parafernalia del día que nos vio nacer
U el último cultivo y las cepas
Y todo los que nos dijeron al nacer

No quedara más que el hambre hombre y la hembra que parirá
Al rebuzno callante de la mitología y a la alfaguara de los inmortales que
Cederán a las palabras de quienes oirán las voces fulgurantes
De quienes muertos decidieron no morir
Quedará entonces solo el silencio
Quedará entonces los soliloquios de la muerte
Y los rencores de quienes no permitieron
El nacimiento de la nueva estela
Solo el hambre
La disfonía y
El desgarro
De la última palabra
No dicha
Que te clama perenne muerte del amor engullido

20140621

Zarparan los barcos

Las siguientes
Serán los rescates
Arrebatados a la mar
Decir entonces
Todos somos hijos del naufragio
En vísperas inesperadas
De pseudo conquistadores
Que nos ofrecen la gentileza
Del sueño robado
La victoria amarga
Teñida de la sangre consagrada
De miles y miles
De autóctonos
Padres de la patria
Tierra chilensis
Arrecife inconmensurable
De razas vírgenes
Y guerreros que no antojan
Ni la fama ni el virreinato

Somos los hijos de madres viudas
Violadas y aquejadas del mal dormir
Por el temor de lo que trae el futuro
En manos de dioses plateados
Sobre caballos dorados

Me antoja el viento húmedo
El olor a lluvia que nace
De los mares que no nos quitaran
Albergaran los sueños el deseo
Libertad a cuestas
Ecuestre los pastos
En donde fornicaran
Los llamados a ser héroes hidalgos
Sin mayorazgo alguno
El hambre será el salario de los ríos
Marejadas rojas teñirán de miedo
Las antes blancas playas
Donde desnuda se besaba la arena
La hierba madre
Y el cuarzo pulido
Ancestral del camino
Que se palpita de antaño

Ya no bastaran los capitales
El silencio aciago
El látigo que calumnia
La voluntad del hombre
Que creara los blancos manteles
Del mañana
Zarparan los deudos en busca
De descendencia
Que llorara a los mismos
Que arrojados al mar
Buscaban destino
En lejanas letanías
Cuando lo que nos concierne
Jamás estuvo en la deriva
Sino en el puerto dejado
Lleno de madres llorando
En pañuelos blancos
La despedida
Del no retornado

Seremos entonces los mismos
Los mismos atemorizados
Alejados de la teta madre
Y la tierra padre
Seremos los mismos
Que se esconderán
Tras el estruendo del látigo
Que domesticara
A este nuevo ganado

Ya no seremos entonces
Los sueños que añoramos
Seremos la tragedia viviente
De la pesadilla vecindada
En el letargo de la mente
Del gris pensante
Y de la pasión malograda

Los sueños volverán
De cuando en vez
Diciéndonos el destino dejado
Las naves zarparan
Al desierto del hambre
Donde el hombre
Será castrado por omisión
Y el cancerbero adulado
Por los mismos castigados
Que profetizaran la alegría
Que jamás lograron

Ya no seremos los elocuentes
Ni los silentes avecindados

Los telares del hambre
Tañaran luces apagadas de nuestros mantos
Las madres callaran por el golpe dado
Y los padres castigaran
A la hermandad del glorificado
En cuanto la bondad de lo onírico
Choque con la realidad profetizada

Los dioses nos olvidaron
Y clamaremos sus palabras
Y su estancia en nuestras casas
Jamás seremos dignos
De su alegría
Y su muerte solo señalara
Con el dedo emancipado
A las cadenas que nos quedan

Y al hombre esclavizado

20140317

Hospital


Para Cecilia

No bastaran las horas 
Ni los llantos
Ni las lamentaciones
De quienes proclaman el nombre
Para enarbolar unidad
En tiempos de oscuridad

No bastaran las luchas
Ni las esquirlas
Ni los laureles
Si lo que nos acomete llega
Con el sigilo más despiadado
En la hora menos propicia
Antes de que cante el gallo

En donde la espera
Es en honor a la esperanza
Del milagro prometido
Por los mesías varios
Que nos enseñaron,
Pedir entonces
Que se apiaden del castigo dado

Bastara entonces
Solo la unión como
Sanación del pecado
De la distancia que nos ha bañado
Y la vergüenza de que
tuviese que suceder esto
Para despertar del letargo

“Quien no le teme a la muerte no muere”
Esa es la promesa a la que debiésemos aferrarnos
Y espero que tras tantos años
De conversaciones sobre la revolución
Que esta última lucha sea tu retorno a la alegría
Esa que nos prometiste que volvería
Con tus canciones conscientes
Y con el orgullo de tus cantares

Tu lucha ya no será por la política
Tu grito ya no será por la proclama
Tu lucha será por la vida que te quieren quitar
Y tu grito será por la fuerza del amanecer
Ese amanecer con tu hijo, con tu esposo
Con el cariño y la mística del retorno

Tu puño alzado será la esperanza
De que no nos dejaras resignarnos
Y que nuestro auxilio es el amor
Que nos regalaste en la salud
Y en tu honra seremos entonces
Las fuerzas que te faltasen

Nuestra unidad será entonces
La consecuencia de la pasión que nos entregaste
Y el sueño de la familia que amaste.