20080727

la orilla donde soñe


Miren, como decirlo sin poder borrar tantos acontecimientos de mi memoria, la escritura de mi vida pasa por esto, un sin numero de enumeraciones cotidianas, algo así como un descuido del alma, que olvida el superyo y presiona fuera al ello manifestador de toda locura incesante y generadora de premisas gigantes, pero tan temporales.
Extraño un poco a esos grandes del pasado en mi, tan rupturistas ellos y yo acá hablando de la poesía y su estructuración quebrantadora, ¿podré ser alguna vez Pisarnick?, cuanto tiempo he mirado esta hoja en blanco, llenarla será el desafío mas grande del momento, una lucha contra mi cuerpo que insomne se levanta cada vez menos despierto y mi alma que se cansa de alguna obligación, aunque me encanta lo que hago.
No es difícil imaginar los montes y traerlos a estas paginas, decir “en algún lugar la zarigüeya salto”, para mi el acto será algo mas difícil, traer la sensación a la piel, leer y estar envuelto en las llamas de la pasión que me agobia, sudar por las rodillas mientras una letra sucede a la otra, como si fuera un encargo emocionarme sin comprender el porque, algo así como música para sordos en do menor, o una corbata para patos. El informe es esto, una melancolía por tiempos mejores, una melancolía por el futuro y sus amagues de felicidad, sigamos construyendo castillos en las nubes del futuro incierto, una carta para la esperanza, un preludio generacional y ambiguo, consistente en una malla de amores y pasiones lejanas; comprendes lo que digo, abrázame con esa rabia del amor incondicional, el tren de los antiguos y silentes paso, no somos ancianos en una cola esperando el pan de la jubilación, somos órganos excretores de nosotros mismos, rompamos con todo y dejémosle espacio a la vida que se nos escapa, un teatro tan paulatino que parece incesante, untémonos de belleza, alguien dejo caer una pluma en mis manos, y el cóndor que la poseía se escondió tras ese árbol de reliquias nacionales. Negra sus raíces quisieron juntarse a la carne que nos envolvió alguna vez de realidad, lo recuerdas, cuando dabas tanto que al final lo quitabas todo, y yo te prefería sin tanto aderezo, era la naturalidad lo que amaba, cuando la palabra mármol era el mármol en si, ¿puedes tan solo decir una palabra así?, ¿crear el cielo con solo nombrarlo?, ese momento ya paso para ti hace mucho tiempo, hemos vendido tu ultima patente a la reproducción en masa y me siento tan globalizado escribiendo a la luz de una pantalla, quizás eso fue lo que nos mato la cordura y la locura del poeta maldito que llevamos dentro, nos falta la tinta china y la maquina de escribir, nos falta el cuento nocturno que le contábamos a esa dama tan bella que nos mira con su manto de oscuridad y estrellas, tan infinita como ella era la palabra en el comienzo, cuando todo era posible. ¿Cuándo Dios dejo de ser nuestro reflejo corrupto?, explíquenme su elevación a los cielos y a la derecha de Dios padre omnipotente, tuyo el reino y la gloria, ¿Cuándo su humanidad comenzó a ser fruto de su divinidad?, quiero ser carpintero de las mas hermosas plegarias a mi cielo eterno que esta dentro de mi inherente a mi realidad, quiero la libertad de vuelta y el beso de la madrugada en mis pasos, como el dibujo que ayer deje en la arena de mi infancia, cuando el viento toco mi cabello y deje caer una lagrima por el maravilloso momento, ¿Cuándo olvidamos la piel que dejábamos empeñada en el lienzo del arte?, olvidamos tantas cosas, ¿tantos delirios a cambio de qué?, de una masificación involuntaria y desmerecedora, volvamos a lo nuestro volvamos a nuestro instinto, a nuestros deudos, que sus animas caen una por una, regalémosle a la vida una oportunidad a su deseo mas profundo: la improvisación de sus augurios y su caminar, recordemos la luz bajo la lluvia, y la sencillez de nuestros pies, que de tanto caminar en las alturas olvidamos de que nieve fuimos hechos.
Los círculos ahora se cierran y nosotros dentro tenemos la mejor posición para quebrar la muralla que nos rodea, recuérdenlo, la maravillosa mañana solo esta en la mirada de quien mudaron sus ojos en el agua de la existencia.